domingo, 7 de enero de 2007

ATORADO

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Cuando regresé del Infierno las cosas habían cambiado mucho. Claro, no se iban a sentar a esperar que las encontrara como las dejé, ¿verdad?

Poco a poco se reacomodaron y me acostumbré otra vez a esta rutina inconstante, a veces aburrida y otras no, pero que me da seguridad al creer que tengo tantito control sobre ella, aunque tal vez sólo sea por la inmovilidad.

Cada día más, me descubro intolerante y molesto, insatisfecho, fastidiado con mi vida cotidiana... y hoy vuelvo aquí a exhibir algo de mí, para quien encuentre algo de entretenido o interesante en esta desordenada y alocada existencia.

1 comentario:

Luisito dijo...

Pues llamame vouyerista, pero a mi me gusta saber de tí niño... que bien que ya te animaste a bloggear de nuevo... y que chinguen a su madre los ojetes que no llaman!!!